Este último tiempo la impuntualidad me esta acompañando, si bien es algo que no me caracteriza y no es de mi agrado, es lo que me está sucediendo. Debido a esto es que nuevamente llegué tarde a la clase y con mucha bronca por no poder estacionar cuando me tomo el recaudo de salir con tiempo para que no me pase, pero la suerte no está de mi lado en este momento.
Según estuve leyendo en los post de mis compañeros, los minutos previos a que llegué a clase estuvieron deliberando si prender el aire acondicionado o que la clase sea un sauna, ya que raro para esta época del año ese día hizo mucho calor. Por suerte cuando llegué el aula estaba bastante bien climatizada. Me fue muy incómodo interrumpir la clase, sobre todo porque las luces estaba apagadas y ya estaban viendo escenas de películas. De paso aprovecho para pedir disculpas. Ni bien me senté pregunté si me había perdido de mucho y por suerte recién empezaba la clase.
Lo primero que hicimos fue ver escenas de dos películas, una era El diario de Bridget Jones y la otra El discurso del rey (muy buena). Después de las dos escenas el profesor nos preguntó cómo habíamos notado a los personajes, sus actitudes y expresiones al momento de dar sus discursos. Cada uno fue emitiendo sus comentarios. Seguido de esto nos tocó contar nuestras experiencias ya sea entrevista de trabajo, algún discurso, examen, o alguna otra situación en la que tuvimos que hablar frente a alguien. La mayoría coincidimos en que nos ponemos muy nerviosos y nos resulta estresante la situación incluso hasta la idea misma de tener que hacerlo. A algunos les transpiran las manos, otros se les seca la boca, tiemblan, se mueven, algunas torpezas que pueden aparecer así como también tartamudear entre otras tantas. Después de conocer lo que nos pasa a cada uno arrancamos con la teoría.
La primer diapositiva nos introdujo al DISTRÉS, palabra desconocida por mí que hace referencia a una energía negativa como respuesta ante una amenaza. Con esto comenzamos a ver las causas del temor oratorio que provoca ansiedad y preocupación así como también distorsiona la capacidad de respuesta, impidiendo una resolución al problema y colabora incidiendo en manifestarlos. Alguno de los temores pueden ser la creencia de que una actitud negativa por parte de la audiencia o bien que algo saldrá mal y se fracasará.
También vimos algunas técnicas de superación como ser elegir un tema fácil de exponer, preparar el discurso, distenderse antes de hablar, mentalizarse positivamente, no mezclarse con el público antes de hablar para no ser condicionados, revivir momentos de seguridad y no pretender gustarle a todos (no hacerse cargo de sentimientos ajenos).
Para que tengamos más herramientas al momento de hacer una exposición oral el profesor nos marcó algunos que gestos que no debíamos realizar, como poner las manos en la cintura, o cruzarse de brazos, tomarse las manos o ponerlas en los bolsillos así como también hablamos de las posturas que tomábamos ya sea cuando estamos sentados o de pie; para finalizar con esto tuvimos un par de tips en cuanto al aspecto del hombre como el de la mujer, mencionando la vestimenta, prolijidad, accesorios, entre otros.
Otro gran tema fue el de la mirada, uno de los elementos más importantes en la comunicación con las personas. Ante un público numeroso no es aconsejable concentrarse en el oyente que no atiende o con gestos disidentes para torcer nuestra actitud ya que genera una pérdida de energía para el orador. Por otro lado es bueno mirar a quienes escuchan con atención, que hay un feedback positivo ya que esto es motivador.
Y para no dejar de lado los imprevistos que siempre pueden ocurrir también vimos cómo actuar ante ellos, con tranquilidad, sinceridad con el público y un replanteo del orden secuencial que se pensaba seguir.
Para que no nos quede ninguna duda sobre lo visto en teoría vimos otras dos escenas de películas donde el discurso fue exitoso y reflejaba todo lo expuesto en clase.
Como si esto fuera poco, al volver del recreo llego el momento de jugar, esta vez fue un Dígalo con mímica... muy divertido pero un poco estresante al principio ya que ninguno se animaba a pasar al frente. Finalizado el juego, nos vino la noticia del trabajo que teníamos que hacer para la clase siguiente que consiste en exponer una anécdota propia o ajena en 5 minutos, ese será un gran desafío.
Nos vemos la clase que viene que seguramente nos dejará muchas anécdotas más.